Nos faltan 43

Nos faltan 43

lunes, 29 de diciembre de 2014

Normalidades pacificadas...




La normalidad forzada. Cuna del vacío que cobija nuestra serpiente realidad. Que devora y tritura. Que manifiesta que no quiere ser, ni decir, ni buscarle…
Que la cosa así es, que siempre ha sido así, que no será distinto.

Maquinas al servicio de otras máquinas. Y la vida, y lo verde, y lo multicolor se torna negro. Terrible presagio. A dónde vamos?  El infierno no era para después? El silencio no era de los cobardes? Qué nos queda por cuidar? Desde dónde? Escondido bajo la cama? Pacíficamente escondidos detrás de nuestra cotidianidad. De nuesto proyecto personal. Cualquier cosa yo me pelo. Cualquier extremo, yo me modero. Quiero mi salario. Quiero mi depa. Mi coche. Mis conciertos. Mis productos. Mis reconocimientos a mi notable desempeño. Quiero mis privilegios. Que los renuncien los tontos. Los privilegios hay que aprovecharlos. Aunque lo pudran todo. Aunque dividan. Aunque estratifiquen. Aunque aislen. Aunque hablen por mí. Aunque me roben el alma y me la canjeen por horas y horas de entretenimiento. De cualquier clase. Es mi derecho. Quiero todo lo que hay. No importa el precio. Quiero disfrutarlo todo. Aunque sepa que eso es imposible. Aunque sienta este vacío. Aunque sepa que todo se muere. Porque lo matan. Porque lo desollan. Porque lo asfixian. Quiero que todo siga igual. Para que mis decisiones tengan sentido. Cómo un nombramiento que nombre algo que ya no existe? Que siga existiendo! Aunque todo explote en mi cara. Aunque todos tiemble de rabia por mi indiferencia. Lo disfruto. Porque soy especial. Porque soy yo y no soy tú. Que estás peor. Que estás siendo humillado. Marginado. Explotado. Triturado. Pobre de ti. Que no pudiste acceder al banquete. Como yo. Que lo tengo todo. Que lo consumo todo. Que lo recorro todo. Pobre de ti. Que no pudiste ser como yo. Que no te dieron espacio. Que no te contemplaron. Ellos. Los que deciden. Los que te matan. Los que me reconocen. Que soy yo el único. Que soy yo el único. Pobre de ti. Que no serás. Será tu karma. Yo hago Yoga. Yo tengo salud. Pobre de ti que no tienes nada. Yo hago Reiki. Yo hago Squash. Yo toco el piano. La guitarra. Tú qué? Tú no? Que pena. Marcharé por ti. Si es viernes no. El sábado? Mmm… no. Dejémoslo para el Domingo. Uno de estos Domingos. Yo lucharé porque no te sientas tan mal de ser lo que eres. Para que te repartan algo. Votaré por los demócratas. Por la paz. Marcharé de blanco. Uno de estos domingos. Donaré a tu causa. Haré una fundación. Te sacaré una foto conmigo. Para que luego te tomen sólo a ti. Que te apoyen. Que te bañen. Que te maquillen. Para que parezcas un poco otro. El que sea. Que no sea tanto como tú. Ya sabes cómo les va.  Ya sabes. Quién hace algo por ti? Sólo yo. El único. Por eso estarás en deuda. Ya me pagarás. Ya me cobraré. Ya me lo agradecerás… no hay por qué.

Luna...

Peleará sin luchar…
escuchando lo que hay,
con eso trabaja,
con eso da, con eso recibe…
peleara sin luchar,
desde la fuerza que ha acumulado,
con el vaciado alimento,
 la fruta sin alma,
y el rostro cubierto,
con el ademán caído,
 y el coraje a cuestas,
con o sin nubes,
respetando el detalle…

 Han venido cayendo,
 llegado flotando,
 interpelando andares grises,
de antaño,
ilusos,
sórdidos,
diablos demoños…
 sintonías de un estado,
de un ciclo,
un tiempo…
 instante de este recuerdo,
 revelado,
imparable,
inaudito,
mágico,
escalofriante,
no sabe dónde parar,
excitado de tanto encierro,
en prisiones de cristal,
de tanto haber sido esclavo,
se le olvidaba que era ave,
no es que ya no volara,
es que sus alas han sido lastimadas,
de tanto dolerse,
no sabe si ha de salir,
 si volverá a ver el rostro,
sutil de quien lo anima,
la sustancia de su hermosura,
el color de su arquitectura,
como lobo alado y confiado,
quiere aullar sin timidez,
cada que se abran sus fauces,
al ver entrar en su jaula,
 la claridad de los ojos,
de aquella luna sin miedos,
que lo ha encontrado desnudo,

en el fondo de su niebla.

Si alguien no es libre ahí...

Si alguien no es libre ahí, yo tampoco lo soy. Es un principio bien básico…
La coartación que se da a través de una burla que se intenta disfrazar de inocente en el fondo es una acción de control. ¿Cómo puedo afirmar esto? No puedo negar el hecho de que a ustedes y a mí nos parece ver la realidad de diferente manera, es muy probable que al menos uno de ustedes hubiera interpretado la situación de manera distinta, es más… no voy a negar que la mayoría de ustedes opinaría otra cosa, este fantasma de las implicaciones epistemológicas de la subjetividad para acordar la verdad con otras acompaña siempre mis pensamientos. No quiero creer –por salud mental y emocional- que alguno de ustedes opinaría en el mismo sentido que  esta subjetividad que represento, prefiero, acordar con ustedes en este momento que no entendemos en un sentido, sino que casualmente, nuestras historias se enfrentan en una situación a una aventura de proyecciones, como pedazos de películas que se juntan para hacer un cadáver exquisito con nuestras vidas, -acordemos que queremos una muerte exquisita, que anhelamos estar en el final de la película, envueltos en , con flores negras y rojas arrojadas al rostro de nuestro espíritu. Ese en el que hemos querido creer, ese al que a veces hemos negado puntualmente a través ordenaciones lógicas y comprobables, y se nos ha vuelto encima como el poder que no reconoce subordinaciones, que se sabe único, letal y cumplido. Sólo es ser y no depende de si creemos que estamos cambiando, ser nos cambia y nos arroja, nos motiva a seguir igual o seguir al cambio…
No pretende ser una provocación, sé que esto ya lo han leído en otras palabras, -más    valiosas parar ustedes, y para mí-, trato de ser honesto… aunque a veces pienso fuertemente que no es tan importante lo que piensen de mí, como sí lo es como actuemos juntos, en cada situación, lo que piensen de estas palabras, se irá al mundo de las palabras donde ellas crean su propio camino, se entrelazan como mejor conviene para manifestarse en el canto, el dibujo y la poesía,  quienes han sentido aquel eterno momento de significación y bienestar profundo, y construirse la idea de que han podido vivir como piensan y pensar como viven… que son muy pocos…,  saben bien que su personalidad y las herramientas que utilizan para ser como son, no le son propias, no son propiedades de la subjetividad, no le pertencen a nadie particular, son partes absolutas de la única sustancia, independientes de nosotros como funciones, como propósitos culturales que interpretan el pasado para prever un futuro, somos también un único propósito, no sólo el cultural, es nuestra fe, pero la fe no es una superstición, la fe se parece a la sensación de enamoramiento, un profundo sentido que nos eleva, la certeza de un propósito, la convicción de la nobleza de nuestra búsqueda, una personalidad entendiéndose con el presente, en busca de encarnar el proceso del cambio en cuanto tal, como presencia en desarrollo, transformándose, deviniendo nada cuando lo era todo, aceptando negarse a sí misma, en función de ese supremo propósito, para nadar con la ola y no pelear con el mar… presencia que sabe que se va y que eso es lo que sigue…que bien… que mal… ahí dentro todo sigue igual… sabe que su sustancia tejerá sola la red que la magnifique como poder real, como acto mágico, en conexión profunda con las sabidurías que sólo son legibles para nuestro lenguaje simbólico cuando nuestros símbolos no están orientando el andar hacia la unificación a través de del medio hegemónico, la racionalidad, la conciencia del orden que nos dirije y que establece límites, fronteras temporales, necesarias para el seguimiento mental de sus identificaciones energéticas, que a través de conexiones neuronales  que interactúan con el flujo electromagnético, para establecer mecanismos de respuesta, -como el diálogo- construye identidades para cada identificación sustancial, ordenándola como parte en su memoria, espacio donde se relacionan las posibles nominaciones para designar, según el orden intuido, cada aspecto de la realidad que se percibe, se construyen biografías, geografías y calendarios; a través de nuestros signos, convertimos la vida en igualdad, la vida de los seres en tanto seres, la vida que es la muerte como proceso único en revelación y cambio, la vida del instante, en objetos animados por nuestra de su conciencia, su conciencia deriva en dualidad, luego, en multiplicidad… los recortes crecen exponencialmente…
Nuestra conciencia desarrolla lenguajes en la experiencia para designar lo real y lo posible…  eso signos los hemos construido históricamente, toda designación de la conciencia parte de la historia, y en este sentido, de nuestra cultura… espacios vacios, que son manifestados en la materialidad de sus medios – el habla, la escritura, la imagen-, para evocar conciencia ética, de su manifestación simbólica del orden que percibe sentimentalmente, y en cual actúa intuyendo…

Desde un razonamiento sobre “lo dialéctico”

Pensar, hablar y escribir sobre lo dialéctico es pensar, hablar y escribir desde lo dialéctico.
Lo dialéctico es el diálogo.
Con uno que se  va dividiendo…
¡ésta es la guerra!
Siiiiiiiiií!, ¡ésta es la guerra!, entonces,  ¿Qué es lo que no es?
No es paz
La paz separa
La paz es el camino de la paz y de la guerra.
La paz es relativa al camino.
¿Cuál camino?
El camino de la guerra y el camino de la paz.
No es necedad. Es una vuelta necesaria.
La paz nos separa hacia la paz tanto como la guerra nos separa hacia la guerra…
La guerra es la continuidad de la confrontación en el camino. La paz es la continuidad de la paz en el camino.
¿Cuál camino?
El nuestro.
Nosotros contribuimos a las continuidades.
Hacemos que las cosas perduren.
Y perduran…
Perdura la crisis,
El vacío de propósitos,
Perdura la colonización,
el imperialismo de la posibilidad a costa del presente,
Perdura la dominación, la imposición de ideas, y el uso de la fuerza.
Y perduran a su lado, en el diálogo…
la conciencia de la naturaleza de la presencia, que propone que
el presente persiste, trasciende lo posible, y no es ya imposible, es de hecho.
Y perduran a su lado , desde el miedo, fantasmas de viejas voces que pensarían de otra manera y que nos invitan a vivir en los objetos que hemos construido, nos invitan a vivir en los fantasmas de nuestras palabras, en las instituciones de nuestra lengua, a creer en el colonizador de nuestros territorios.

Lo dialéctico es nuestro enfrentamiento la conciencia significativa.
Con el poder que conoce el todo, y a todo da un lugar, una libertad para existir…
Como a nuestra posición frente a ellos, nosotros nos sabemos libres de elegir, nos sabemos condicionados por la unidad, nosotros entendemos que sin ella no existe el nosotros, que sin unidad no hay expansión, que sin unidad no hay trascendencia.

Nosotros reconocemos la trascendencia de esta conciencia nuestra más allá de esta historia. Sabemos que resolverá los problemas del futuro. Sabemos que cada acto tiene una reacción expansiva o degenerativa. Sabemos que nuestra función es cuidar nuestra vida y todo de lo que de ella depende. De nuestra comunidad. De nuestra autonomía. Del reconocimiento de la diferencia como una puerta a otro universo. De la comprensión de cualquier situación según el ritmo del cuerpo y su sustancia, del reconocimiento de los desequilibrios, de la prevención ante los ciclos. Nosotros dependemos de nuestra organización integral, de la aceptación de la negación, y de la negación de la aceptación.

Nosotros reconocemos también los límites de nuestra racionalidad, podemos hablar entre nosotros, utilizar las palabras para construir nuestr@s dios@s comúnes, y para construir  la literatura del absurdo, del  absurdo que somos y admitimos, nosotros, yo y los que son como yo, que en mí son todos, sabemos  utilizar el poder de la palabra. Nosotros no no y sí nos dividimos. Según lo vayamos acordando. Nosotros sabemos que estamos construyendo la libertad. La libertad de lo vivo de seguir viviendo. Sabemos que buscamos la salud, que es la unidad. Nosotros reconocemos que la salud de nuestro cuerpo depende de nuestras decisiones cotidianas, de la fuerza de nuestra conexión con nuestro espíritu. Nosotros nos situamos siempre en una de las partes. Nosotros reconocemos que no somos todos, que aunque nos sabemos únicos, aunque nos percibamos dioses en ciertas situaciones, sabemos que la realidad nos trasciende, y que vivir saludablemente en ella, depende de no enamorarnos de nuestros muertos, de dirigir nuestros fetiches mentales hacia el canal de la integración con la presencia. Nosotros necesitamos de escuchar y de ser escuchados. Nosotros requerimos medios libres de comunicación. Libres del rumor, de la trampa y la manipulación. Libres de la mente inconsciente. Libres de correr del amo. Libres de seguir a los esclavos. Nosotros no sabemos lo que somos, pero nos gusta imaginar escenarios donde lo que digamos y pensemos que somos, nos llene de dicha y pura alegría…
Nosotros sabemos que la vida es dicha, pura y bendita, cuando la vida queremos…
Que la vida sin presencia, es vida que no es vida,
Callejón sin salida.
Que la vida de la mente tiene su tope perfecto
con la acción y el movimiento,
Que el equilibrio se logra

No malogrando el intento.

Confianza pura confianza....

Para habitar la confianza permanente... sólo una consideración sistemática y atenta en cada situación...

No creerle más a sujetos que en los hechos actúen policialmente. No quiero decir despreciar, no queremos ser jueces, u otros policías, sólo no creerles más, porque no queremos seguir siendo engañados, porque da mucha hueva malograr la propia fuerza reponiéndose de las desilusiones, las desilusiones son chidas, nos estrellan contra nuestra querida tierra, pero no necesitamos más choques provocados por nuestra incapacidad de decir un NO rotundo en nuestra mente a ciertos escenarios planteados desde el miedo y la desconfianza, en la que habita la personalidad policial.

Se trata de no aceptar más justificaciones para golpear y encarcelar, física o simbólicamente a nadie. Se trata de ser honestos con la premisa de la responsabilidad circunstancial compartida, porque compartimos contexto, conductas, fetiches, vicios, que hacen más culero al ojete, y más pendejo al sensible. Al ojete que le gusta señalar a los demás por la pobreza de su existencia ética, estética, política y moral, y al pendejo que se deja guiar por esos ojetes.

Se trata de declarar que haremos un enérgico progreso hacia el lugar al que queremos ir, y no hacer depender de nadie esa batalla. Si la circunstancia parece obstaculizarnos, es porque no hemos comprendido la circunstancia,  honestamente…

Vemos que las cosas van mal en el planeta y en secreto desearíamos que todo cambiara sin necesidad de que nosotros cambiáramos, nos gusta o nos disgusta lo que somos y no hemos entendido de que no importa si nos gusta o no, hay que tomar decisiones y tienen que ser mejores de las que hemos venido tomando, hay que cambiar, por si vemos que la situación está en focos rojos, o por si vemos que la situación se torna favorable, o por si no vemos un carajo… hay que cambiar… dejar de estar como estamos. Cambiar esta nuestra casa, cambiarla por cambiar nomás…como dice la Negra.

¿Quienes son los que actúan policialmente? Los que quieren que nada cambie, que los marginados sigan siendo los marginados, los ricos sigan siendo los ricos, los pobres sigan siendo los pobres, los delincuentes sigan siendo los delincuentes. Quieren que nada se les mueva, quieren mandar, quieren dominar, quieren señalar, estigmatizar, quieren vivir su ilusión… quieren el control.


A la pinche chingada con ellos… hasta que cambien, hasta que abandonen su instrucción policial, que ya sabemos de dónde viene… oh gran Capital!

vuelo...

Más libre puedo ser,
Si dejo entrar lo que hay,
En el fondo de esta barriga,
De esta piedra sin espacio,
Poros de pies sin huesos,
Lágrimas brujas que no caen,
Magias inciertas,
Verdes funestas,
Lánguidas torpezas desiertas,
Vendrán sacudiéndose,
Devorándose,
Para entrar sin piedad,
Sin permiso,
En los fatigados ojos,
De quienes ven lo de siempre,
tatuarse con sus espinas,
sus parcas y  mondadientes,
sin mayor gracia,
ni vuelo,
como ángeles del desconsuelo,
andan y ocupan espacios,
que si bien no son de nadie,
pueden esperar ser de nuevo,
el asiento de ese instante,

en el que siento que vuelo.

martes, 11 de noviembre de 2014

La normalidad es guerra.

La quema de la puerta de Palacio Nacional fue una acción coordinada de la gente y su genuina furia por derrumbar  al aparato directamente responsable de la desaparición de los 43 normalistas y de miles más de los que no se sabe aun casi nada. Que el acto lo hayan provocado infiltrados del gobierno, que ellos mismos hayan calculado que la situación da para incendiar el palacio nacional, sólo puede señalarnos el hecho mismo de que el gobierno habrá de provocar en lo subsecuente los escenarios de su propia destrucción. El Narco- Estado agoniza…
                                            
La noche del sábado, había personas ahí, de diversas orientaciones políticas, con vidas distintas, con contextos muy heterogéneos en lo cotidiano; hubo personas ahí tomando decisiones, en función de varios clamores que apuntan en varias direcciones, el clamor de justicia, el clamor de una libertad que se ve amenazada, el clamor de una dignidad humana que no quiere dejarse avasallar, el clamor de un cambio en el rumbo de los acontecimientos, la búsqueda de una ruptura que vuelva más accesible a la esperanza, el alumbramiento de un futuro que no esté descuartizado.
Los hechos históricos rebasan cualquier voluntad, la del individuo, la del grupo, la de la multitud, la de un pueblo… las condiciones objetivas del caso ya han vuelto evidente que cualquier interpretación de aquellas condiciones no detendrá el curso de los acontecimientos, esa es la naturaleza de la historia, por lo tanto, ante lo sucedido nos queda comprender el ¿por qué?, sólo después estaremos en condiciones de emitir un juicio que nos conduzca al constante, inevitable y natural replanteamiento de nuestra posición personal frente a lo sucedido y a su consecuencia práctica, la dirección de nuestra actividad en lo posterior, nuestro deber frente a aquellxs que se exponen en representación de sí mismxs y de una identidad que hoy nos aglutina, la identidad de los miles de desparecidos de este país…y nuestro deber frente a aquellxs que sólo desean aprovecharse de esta situación.

Lo que sucedió la noche del sábado en el Zócalo capitalino tiene como actores, para un amplio sector de la población que cuenta con algún elemento informativo para construir una lectura propia de la cuestión, tanto a la parte acusada de estar provocando la violencia, representada en los policías encubiertos que incitan a quemar la puerta, como a la parte que solemos reivindicar como la resistencia legítima a esa violencia, representada en la figura de los manifestantes que legítimamente acudieron a expresar su repudio a la administración genocida encabezada por EPN. Se dice de los primeros, en general, “…son individuos con órdenes directas de arriba de incitar a la violencia”, cumplen una función de irrupción y desarticulación de las formas “pacíficas” que se plantea el movimiento como las opciones para estructurar la resistencia, pienso… ¿el movimiento se plantea la movilización pacífica como método único? Habría que aceptar, con el contundente ejemplo de las acciones emprendidas por los compañeros normalistas en Guerrero que esto no es así… La pacífica, es una forma particular de articular acciones al interior del movimiento, y en general requiere para existir un contexto con algún grado de tolerancia por parte del poder establecido, un margen para la acción política pública en el marco de ciertas garantías para el libre ejercicio de la resistencia o de la aceptación las condiciones de nuestro país, según nos oriente el buen criterio … Consideremos que tales condiciones no existen más, que en el diminuto centro que resguarda “la razón pacífica” de los embates de la “barbarie periférica”, ya han comenzado las detenciones arbitrarias, la imputación de delitos sin ningún fundamento, y que a esto se suma, la violencia urbana cotidiana, el secuestro, el robo, la extorción, la trata de personas, la corrupción de funcionarios y demás embates cotidianos delineados por el horror que nos causa, la completa ausencia de información confiable sobre las características específicas, con las que se manifiesta la problemática actual en cada región de la unidad política y territorial a la que nombramos  México, nuestro país, por el horror que causa la ignorancia, para decirlo bien.

Tal incertidumbre nos invita a resguardarnos en nuestra normalidad y a acurrucarnos en un discurso que nos conforte, obviamente vemos ventajas en permanecer mediante la  frágil o audaz organización de un discurso, en nuestras zonas protegidas, -nuestras zonas mentales y físicas- aún cuando la descomposición del tejido que da sustento a la posibilidad nuestra vida  pacífica en esta zona, esté completamente destrozado, es así, el centro económico del poder establecido es nuestra ciudad y ella depende directamente de la riqueza que los pueblos generan en todas las regiones del país y que hoy,  para llegar hasta aquí, está requiriendo del uso de un tipo de violencia que ha degradado hasta la médula la vida social en todas las regiones, a tal punto que las salidas pacíficas al conflicto, parecen hoy canceladas.

Esto no quiere decir que la acción pacífica no tenga lugar en otros contextos de esta misma guerra, pero sí que la acción no pacífica debe ser considerada en su justa dimensión, en su coyuntura o contexto específico. La violencia que hoy emplean los estudiantes, las autodefensas, y todas las comunidades que se alzan frente a las fuerzas del narco-Estado, es completamente distinta de la ejercida por éste para mantener el clima de pánico entre la población y así asegurar la libre implementación de sus reformas, de su robo, de su impunidad. No es lo mismo la violencia objetivada de una acción directa organizada , que la violencia que desata la acción irreflexiva y aislada de sujetos presos del miedo, sometidos a una orden que no comprenden y de la cual no reconocen posibles consecuencias,                  

La acción irreflexiva y aislada se distingue por su despropósito social, una acción de este tipo no cabe en este movimiento, y no por cuestiones morales, sino por cuestiones que nos remiten a la propia naturaleza de este momento histórico, una acción de este tipo, no nos moviliza y es fácilmente distinguible, la torpeza del narco-estado es inmensa. Las acciones de este tipo no sirven más que a los intereses de quienes quieren que nada pase, que en este caso son los autómatas que están dominados por el miedo a tal punto, que se pasan el día reciclando justificaciones para dar sentido a su “actividad pacifista”, que se traduce, en un contexto de devastación y despojo, en una actividad sumamente violenta, una actividad que no contribuye más que a la reproducción del modelo civilizatorio en los términos que la razón dominante demanda, que se manifiesta en el profundo deseo de regresar a la normalidad. La razón del terror es la razón de la normalidad a toda costa, la parálisis normalizada, normalidad que nos condena a reírnos de nuestra degradación ética, de nuestra perversidad, de nuestra dictadura perfecta. Normalidad que nos condena a saber que así como vamos, no vamos a ninguna parte y aún así seguir deseándola.
La quema de la puerta del Palacio Nacional, puede representar el inicio del fin de la normalidad obligada, no cometamos el error  de confundir los actos de la voluntad, con los actos del poder, los actos de personas hartas y valientes, con los actos del Estado para reproducir su lógica terrorista. Del reconocimiento de esa distinción depende directamente la posibilidad de mantener la unión de un movimiento que corre el riesgo de ser dividido y diluido de nueva cuenta por las estrategias mediáticas del Estado genocida, como tantas veces antes ha sucedido.
¿De qué dependerá esta posibilidad de seguir unidos? Nuestra confianza en este movimiento de resistencia, debe fundarse en la aceptación de la autonomía de la acción con la que cuenta cada individuo, y del acompañamiento y respaldo de todas aquellas acciones que tengan como objetivo, debilitar material y simbólicamente el discurso hegemónico y construir situaciones donde la recuperación de ciertos espacios ocupados por el poder se vuelvan factibles, desde los territorios y sus recursos en juego, hasta los edificios desde donde los siervos del terror despachan, como el Palacio  Nacional.

Está claro, que aun habiendo conseguido tomar simbólicamente el Palacio, al cabo de un tiempo, las fuerzas del Estado hubieran acudido a su recuperación con su habitual lujo de brutalidad, que los costos hubieran sido cualitativamente distintos, y estaríamos hablando de otras repercusiones, quizá más lamentables aún.
No creo que el día de hoy, alguien piense que un hecho como el del sábado vaya a resolver nuestro problema como nación, ni mucho menos,
la autonomía de la acción requiere considerar minuciosamente el margen de la propia libertad en relación a la libertad de terceros, fundamento de su efectividad real, -fundamento de una autonomía personal, comunitaria y nacional realmente funcional, la persona o grupo que ejerce su autonomía con conciencia busca siempre la unidad de la teoría y la acción, en ese sentido, una responsabilidad  total con la situación. Una autonomía autoconsciente se desmarca por sí sola de cualquier infamia o falsedad, y es por esa facultad de la acción autónoma que podemos distinguir entre la gente que actuamos en función de un genuino impulso transformador, y la gente que nos es mandada por el Estado para provocarnos. Porque aquel que está ahí por ordenes exteriores, no será capaz de defender con su palabra y su presencia los intereses que hoy nos convocan. Así que las etiquetas tan socorridas de vándalos, provocadores e infiltrados con los que fácilmente se hace tabla raza de las personas involucradas en este hecho, deben ser puestas con nombre y apellido, o sólo contribuirán  al sospechosismo, a la falta de confianza y a la desintegración del cuerpo que hoy defiende su integridad arriesgando su propia vida y su propia libertad. Es muy fácil señalar desde la comodidad del no lugar, de la no situación. Desde ahí, claro que todos podemos ser muy objetivos y analizar con detenimiento las formas más adecuadas de acción directa, pero hace falta estar ahí y estar harto de vivir aterrorizado por tu gobierno, para tomar parte en una acción de ese tipo, hace falta valor para coordinarse en el momento con otros para defenderse de la embestida de los amables granaderos, aún cuando corras el riesgo de que los mismos que dicen estar a favor de tu causa, se desgarren las vestiduras por tu decisión, y pasen más tiempo discutiendo y polemizando sobre lo inapropiado de tu accionar, que planificando una organización tal que nos permita generar acciones que tomen en cuenta los intereses de todas las partes involucradas en la circunstancia actual del país, para el deslinde de responsabilidades y para la construcción de un nuevo escenario, donde la paz sea real y no esta normalidad inconsciente a la que aspiran los que se perciben a sí mismos como intocables. Ante la torpe  reacción del Estado frente a este hecho y todos los que han venido sucediéndose para colocarnos en esta triste y desolada realidad nacional,  es nuestro deber declarar nuestra  solidaridad con toda acción que tenga en su espíritu la liberación de este pueblo, de estas multitudes nuestras, que desean avanzar unidas en la búsqueda de nuestrxs desaparecidxs y en la reparación del daño que esta violencia de Estado está provocando en todos los niveles de nuestra vida social.



La infiltrada en esta historia, es la verdad.

La infiltrada en esta historia, es la verdad.


Se dice que lo ocurrido en la puerta de Palacio Nacional la noche del sábado 8 de noviembre del año en curso, fue motivado por la infiltración, y concuerdo…, se están infiltrando en esta mentira que hoy conocemos mejor como El Narco-Estado  los escenarios que terminarán por demoler su poder sobre nosotros. Es interesante como en este proceso en el que se desnuda su naturaleza irracional, cínica y terrorista, cada acción de su parte no puede sino hacer más evidente el punto: El Narco-Estado se está derrumbando, material y simbólicamente. Basta con ver al funcionario borracho encargado del operativo en Palacio Nacional y sus para nada discretos elementos de choque, que estuvieron ante las cámaras llamando a la gente a que participara de esa acción, manipulando la circunstancia para despertar el viejo fantasma de otras veces, que terminaba por desmovilizar a la gente que genuinamente lucha por sus derechos fundamentales.
Hoy, ese recurso se les terminó, junto con toda credibilidad que pudieron arrebatar a golpe de mañas y mentiras en estos últimos años.
Su farsa se desmorona, con ellos como protagonistas…
A la par de ese proceso de autodestrucción , se está dando, como por magia de la vida misma, un despertar, …se deja atrás un letargo… La gente a lo largo y ancho del país comienzamos a perder el miedo y nos da cuenta de nuestro verdadero poder, de nuestra naturaleza transformadora. El pueblo se está levantando, cuando en muchos sectores incluso se comenzó a cuestionar su unidad, y su capacidad para actuar coordinadamente como un cuerpo, …no hay que echar las campanas al vuelo, porque esto apenas está comenzando, pero esto que estamos viviendo sí es, en potencia, un momento trascendental, un momento que llega en la historia, de manera muy separada del último de tal magnitud, un momento de oportunidad para conquistar las zonas arrebatadas, un lapso en el que el poder hegemónico se vuelve parte del vacío general, y donde se generan las condiciones para una transformación de fondo de nuestra sociedad.
Transformación cuyo carácter esta ahora por definirse, no sabemos aún si esto nos colocará en posición tomar las riendas de nuestra soberanía como pueblos de esta región del mundo, o sí establecerá las condiciones para una intervención militar del imperio en nuestro territorio. Ese es el doble filo de este momento histórico.

Como parte del proceso de toma de conciencia que estas situaciones generan, nos comienzan a llegar otras certezas, se comienzan a disipar dudas sobre los errores cometidos en otros procesos históricos importantes para nosotros, comenzamos al menos a acercarnos con menos timidez a estas verdades, como que no existe en este país una revolución democrática, ni una acción nacional, y mucho menos algo parecido a una revolución institucional, porque hoy podemos ver, después de mucho tiempo, quienes son los que se apoderaron de nuestra historia en un momento, los responsables de el error de diciembre, del FOBAPROA, de la masacre de Acteal, de Aguas Blancas, de pasta de Conchos, de la guardería ABC, de Tlatlaya, de Ayotzinapa. Comenzamos a reconocer las razones del secuestro de luchadores sociales y defensores de derechos humanos, a entender porque el Dr. Mireles, que contribuyó a organizar las autodefensas en la meseta purépecha frente a éstos cárteles del narco gobierno se encuentra hoy en prisión. También la detención de Mario Luna, vocero de las tribus Yaquis que están defendiendo el agua y sus territorios sagrados en Sonora,  las luchas del pueblo wixarica en Wirikuta, de todos los pueblos del Volcán contra el proyecto integral Morelos. La resistencia de Atenco frente al nuevo aeropuerto…, en estos días, comienza a volverse evidente para todos,  que cada uno de estos “megaproyectos estratégicos” así  llamados por el narco-gobierno, no son otra cosa que caprichos de la irracionalidad de unos cuantos monopolios de la industria de la muerte a la que este aparato corrupto y sanguinario sirve.

Hoy los sicarios están siendo visibilizados, junto con sus informadores, desde los más altos niveles. Hoy sabemos de quienes son realmente, EPN, Navarrete, Aguirre, Abarca, Adela Micha, López Dóriga, García Luna, Felipe Calderón, Jesús Ortega, Rosario Robles, Videgaray, Osorio Chong, el Ejército, la marina, Televisa, TV azteca, Vázquez Raña, Hank González, Slim, así como todos los consorcios que están en las licitaciones de todos los megaproyectos que las reformas estructurales consolidaron, hoy podemos comenzar a reconocer que  el plan de aterrorización paralizante, muerte y desaparición forzada que el narco gobierno implementó tiene como objetivo el despojo del territorio, en todas sus dimensiones, desde la del área geográfica hasta la del propio cuerpo.
Así como se hace visible la podredumbre del aparto represivo en toda su extensión, también comenzamos a entender que el primer territorio a defender frente a ese aparato es el del propio cuerpo, y que de esa defensa depende la realización de una defensa nacional histórica, a la altura de estas circunstancias. En ese sentido, la defensa del cuerpo de los 43 normalistas es fundamental así como la identificación de todos los desaparecidos, sin la aparición de los cuerpos, no hay descanso para nadie. Está en nuestras conciencias. Lo llevamos todos, a todas partes. Su cuerpo es el nuestro, hoy por fin lo estamos recordando. En todas partes estamos hablando de revolución, de un cambio, de un hasta aquí, de un no más esto!
Estamos reuniéndonos, trabajando en una respuesta a la altura de las exigencias de todas las víctimas de estos crímenes, para reparar el daño a los cientos de miles de huérfanos, viudas, abuelos, padres, madres, hermanas, tíos, amigos y todas las víctimas en general, de estas iniciativas de sangre perpetradas en todo el territorio; para rescatar la digna memoria y el digno nombre de todas las personas que han querido ser desaparecidas de la historia por estos personajes sin alma, personajes sin vida, personajes sin cerebro, finalmente, por estos personajes que se convirtieron en fantasmas antes de morir para robarnos la alegría e infundirnos el terror y el odio.
Hoy estamos despertando de un letargo y estamos recordando la importancia de la solidaridad entre comunidades, de la integridad del movimiento, estamos repartiendo las fuerzas, para que todas las luchas quepan, y todas lo hacen naturalmente, así pasa cuando el enemigo queda al descubierto, cuando no puede esconderse más detrás de sus múltiples disfraces, a este infame, hoy le vemos el rostro y vemos que tiene miedo, que prefiere irse, si puede, a China o a dónde sea.
Hoy otra vez estamos hablando entre nosotros de lo verdaderamente importante, nada puede distraernos de este momento histórico, aunque polemicemos sobre los métodos,  hoy no es sobre el objetivo: el Narco- Estado tiene que caer, con todos sus responsables, aunque estos no estén en este país. Hoy sabemos que la cadena de mando de este Narco-Estado llega hasta lo más alto del poder monopólico mundial, sabemos que los intereses de este gobierno son los mismos que los de las multinacionales que dominan el mercado de las armas, de los alimentos transgénicos, del mercado de personas y órganos, el farmacéutico, el del entretenimiento, del mercado financiero,  sabemos que ellos les dictan las políticas económicas, la estrategias de adiestramiento y las tácticas terroristas para el desplazamiento de poblaciones y recursos. Hoy sabemos muy bien que de ellos depende lo que suceda con este Presidente, y que tratarán de apoderarse de las conquistas que estas movilizaciones en todo el país realicen, tenemos la certeza de que estarán ahí para proponernos a otro sujeto, que ocupe la misma estructura criminal, quizá esta vez pintada de otro color, y con otros  personajes, pero esta vez no les funcionará,  gracias a la rebeldías que florecen en todo el país, que están revelando con su pura acción liberadora, toda la verdad a tantos que hasta unos meses no sabían o no entendían la magnitud de lo que estaba pasando, gracias a que la cadena de corrupción es real y tienen nombres y apellidos, gracias a que se está revelando para quién trabaja cada uno de estos funcionarios sicarios sabemos con toda certeza a quienes son a los que hay que tirar esta vez. Esta vez no puede haber fragmentaciones, porque ya no hay espacio en nuestra conciencia para cargar con más muertos, con más desaparecidos, porque cuando decimos que los desaparecidos nos faltan a todos, no es más que la verdad más vital que hayamos enunciado juntos en los últimos tiempos. Hoy somos capaces de reconocer otra vez que pertenecemos al mismo cuerpo, que lo que le hagan a uno nos lo hacen a todos, y que lo que todos hagamos será por esa unidad también, por el rescate de su dignidad, de su vitalidad y de sus potencias.
Hoy nadie nos arrancará el sueño de cambiar la historia. Y caminaremos al ritmo que haya que caminar. Y bailaremos al son que nos toquen. Y ocuparemos los espacios. Y recuperaremos lo que nos ha sido arrebatado. Recuperaremos la calma, recuperaremos el fuego …para nosotros.

Y utilizaremos a la violencia, y no ella a nosotros… y la usaremos para liberarnos de esta mafia que lo corrompió todo, y nos liberaremos de todo interés de lucro, mandaremos al basurero de la historia el egoísmo y la ambición por el dinero, y ganaremos cada batalla, porque ellos ya perdieron, ellos no tienen nada hoy.

Sus detenciones son todas arbitrarias. Sus argumentos se caen antes de ser enunciados. Sus actores y actrices son todos pésimos. El Narco-Estado no puede construir razones que validen su existencia. El Estado ha muerto aquí, y uno de los experimentos de dominación más atroz del que se tenga memoria en el mundo, está al desnudo.
A partir de los hechos en Ayotzinapa se abre una nueva etapa de la lucha, donde descubriremos juntos la cadena de mandos, esta investigación ya está en proceso, se está dando orgánicamente a través de las redes que hemos conservado, y la estamos nutriendo entre todxs.

¿Qué sigue? No lo sabemos a ciencia cierta, nos estamos preguntando cuál será la mejor estrategia para cada uno de nosotros, en dónde podríamos colaborar? De qué vamos a vivir? Y a veces cunde el miedo a estar sin salario, pero eso no importará, porque ese miedo no es comparable con el terror de que alguien nos vuelva a despedazar la vida así, como estos personajes lo han venido haciendo. Es  una gran noticia que a nadie le faltaran cosas en qué ocuparse ahora que tengamos que organizarnos con los demás para recuperar los espacios secuestrados, que tendremos mucho que hacer con la niñez que ha crecido en este cementerio clandestino, con el estruendo constante de las ametralladoras, las granadas y los gritos de dolor. Es bueno saber que todos tendremos un espacio en la reconstrucción de nuestra esperanza personal y nuestros futuros colectivos, comunitarios. En el diseño de nuestros mecanismos de participación política, y en general, en la propuesta que cada autonomía revelada tenga para delinear la nueva persona, la nueva comunidad, el nuevo pueblo, y el nuevo país…


En estos días la rebeldía no sólo nos aglutina, también nos organiza para desencadenar los acontecimientos, en estos días estamos entrando en sintonía con ellas, con las rebeldías que en todo el país se apoderan del miedo y lo utilizan esta vez a para la liberación del terror, nos estamos volviendo más fuertes. Los pueblos  se están levantando, están saliendo del enclaustramiento obligado, porque la justicia es una más de las desaparecidas de este país, justicia que fue sustituida por la más escalofriante y brutal de las violencias.